
Cómo elegir el grosor de cojín adecuado
El grosor del cojín influye directamente en toda tu cadena postural al sentarte. Añadir cinco a ocho centímetros de altura eleva la cadera, lo que puede empujar los codos por encima de la altura del escritorio y provocar tensión en los hombros si no ajustas la altura de la silla en consecuencia. El objetivo es mantener un ángulo de codo de 90 a 100 grados una vez colocado el cojín; esta sencilla comprobación previene la mayoría de las molestias derivadas que pueden causar los cojines gruesos.
Los perfiles en cuña inclinan ligeramente la pelvis hacia delante, lo que puede ayudar a quienes tienden a la retroversión pélvica. Sin embargo, los cojines en cuña no son mejores de forma universal: si tu postura natural al sentarte ya mantiene una pelvis neutra, un cojín plano con distribución uniforme de la presión suele resultar más cómodo en sesiones de ocho horas.
- Comprueba el ángulo de codo de 90 a 100 grados una vez colocado el cojín
- Los pies deben quedar estables en el suelo o en un reposapiés, sin colgar
- Usa un perfil en cuña solo si necesitas corregir la inclinación pélvica
- Mide la altura del cojín más la de la silla para comprobar la holgura con el escritorio



